Dawson Forever

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Essays + Recaps Celebrating Dawson's Creek 20th Anniversary!

No puedo con este episodio de Dawson Crece, es superior a mí

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Admito que, al volver a verlo, mi opinión del mismo ha mejorado ligerísimamente, pero sigo encontrando los mismos problemas en él, que a lo mejor son problemas que tienen más que ver conmigo mismo que con el episodio en sí… yo qué sé, la cuestión es que cuando me pongo a pensar en los episodios que menos me gustan de Dawson Crece (que no es una actividad que repita precisamente cada día, pero oye, de vez en cuando…) este aparece siempre en el podio. ¿Será porque no es un capítulo «típico» de la serie? ¿Será porque le dedican sus diez buenos minutos a un personaje episódico que a mí no me va ni me viene? ¿O será, quizá, porque se resuelven de sopetón un montón de cosas que a lo mejor hubieran necesitado un poquito más de reposo? Venid conmigo de vuelta al 2×18 de Dawson Crece, titulado A Perfect Wedding e intentemos llegar a alguna conclusión.

Vamos a ver, el episodio me choca por varias razones: para empezar, el reencuentro de Joey y su padre no tiene la fuerza que tuvo aquella vez que le vio en la cárcel en la primera temporada (la pequeña de los Potter pudo colarse allí de estranjis y ver a su padre a través de las rejas gracias a las sutiles artes de persuasión de Pacey… el chico siempre estuvo allí para ella, cáspitas), por mucho rollo dramático que nos quieran vender con padre e hija llorando a moco tendido Que sí, que me mola mucho la relación de Joey y su padre que quiere redimirse por el daño causado a la familia, pero no está tan redondo aquí el sentimiento ni de lejos. Es verdad que la circunstancia es totalmente distinta ya que aquí Papá Potter está currando activamente para «borrar su pasado» expandiendo el negocio de la familia al servir un catering en una boda, pero… ¿vosotros recordáis algún otro catering que diera esta familia en Capeside o fuera de ella? Un invento como cualquier otro.

Me hubiera gustado más este reencuentro padre-hija en la intimidad de casa de Joey, por ejemplo, aunque claro, ahí hubiéramos perdido el momento «me muestro ante el pueblo donde todos cuchichean sobre mí porque estoy reformado y estoy aquí dando la cara por mis hijas». Ok. Pero como digo, el momento no es tan emotivo, ni impactante, ni bonito como el de la primera.

Luego tenemos a Joey y Dawson volviendo juntos tras cortar en los primeros episodios de la segunda temporada: el momento es bastante blandurrio, viene como de sopetón, y está casi más provocado por la acumulación de sentimientos que tenía Joey en ese momento (estrés sirviendo el catering, la gente hablando de su padre, el romance de una boda…) que por un deseo real de la chica de volver con Dawson. Para un DJer como yo, fue una decepción gorda ver que volvían así, de una forma muy poco dawsónica, bastante sosa. Merecíamos más. Tenían que juntarlos antes de la Season Finale para volver a separarlos entonces, pero podían haberlo hecho de forma más bonita y orgánica (hay un momento de Jack viendo cómo se besan Dawson y Joey que solo le falta aplaudir, ¡con lo que luchaste tú por Joey a comienzos de temporada, muchacho!).

Gracias a Dios tenemos la trama de Andie y Pacey cargándose (y tratando de recomponer) la tarta de los novios. Tronchante cuando Andie le dice a Pacey que su intento de colocar de nuevo la tarta como estaba es un desastre y Pacey le grita: «¡No soy pastelero!». Joshua Jackson te arregla cualquier trama, aún recuerdo sus momentos de humor como lo único que me mantenía despierto en ciertos momentos de la quinta temporada.

Pero no creáis que había terminado con lo malo del episodio: la trama de la runaway bride. Una mujer que se encierra porque se agobia mucho y le entran cold feet de esos, y no sabe si su novio es su alma gemela, y todo el capítulo es ella llorando y gente (bueno, Jack y Dawson) convenciéndola de que se case, que casarse es lo máximo. Las bodas en cine y televisión me aburren soberanamente (en la vida real, también, salvo el banquete y cuando ya llegan las copas y uno puede perderse entre la maleza tras hacerse las fotos graciosas con los sombreros, las gafas y el casco de vikingo, uno ya no sabe…) y en este caso no es distinto: trama letal donde las haya. Si por lo menos se hubiera escapado al final por la ventana… pero no.

La forma en la que Jack (mira, al menos no fue Dawson, que a veces tiene la sensibilidad del pomo de una puerta) convence a la novia de que se case no está mal («nunca encontrarás el amor perfecto porque no existe»), pero me parece mucho arroz para tan poco pollo. ¿Por qué hemos perdido 15-20 minutos en esto en lugar de ocuparnos de, bueno, los protagonistas de la serie? A todo esto, el novio creo que tiene cero frases y cero segundos en el episodio, ¿a lo mejor hubiera estado «gracioso» que Andie y Joey intentaran por su parte despistar al novio para que no se enterara de que su novia quería fugarse? (note to self: ver otra vez Novia a la fuga con Julia Roberts y Richard Gere, que en cine me encantó).

Y para ponerle el clavo en el ataúd (ejem) a este episodio, nos queda la muerte de nuestra querida y adorada Abby Morgan: se pasa con el champán que han robado ella y Jen en la boda y, justo después de mostrar algo de humanidad por ¿primera vez? en la serie («creo que yo nunca seré feliz, esté donde esté siempre querré estar en otro lugar»), se pega una hostia con un madero del muelle y cae al mar donde muere ahogada. Acaba el episodio con su cadáver en una bolsa negra (no de la basura, sino de cadáveres, hombre). Mira, este momento por lo menos es más impactante que el reencuentro de la que era pareja titular de la serie. Algo es algo.

¿A vosotros qué os parece? ¿Le tengo manía al episodio tan solo porque transcurre «en una boda» y se sale de la plantilla de lo que suele ser un capítulo tipo de la serie (rara vez me gustan los experimentos de este tipo en mis shows o programas favoritos, es una manía personal) o realmente los motivos enumerados tienen algún tipo de fundamento? ¡El primero que deje un comentario se lleva una Mixtape con hits de Dawson Crece hecha por mí mismo en un radiocasette de doble pletina, os lo juro por Snoopy!


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